El emperador Cayo Julio César Octaviano, Augusto para la historia, estaba más que harto de Corocotta y sus incansables guerreros cántabros. Años y años de guerras lideradas por este caudillo impedían la pacificación de la septentrional provincia romana. Así que ofreció 200.000 sestercios por la cabeza de su enemigo, movilizó al Ejército imperial y envió la Classis Aquitanica (una especie de Sexta Flota de la época) al norte de Hispania. Desembarcaron en Portus Blendium (Cantabria), completaron el cerco a los violentos bárbaros y, con unos 70.000 hombres, acabaron con su resistencia. Pax romana. Hasta ahora.

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